Miércoles 5:22 PM
Desde: Ciudad de México

“El hombre no se siente completo sólo con una familia, es el trabajo lo que nos da nuestra identidad” – Dustin Hoffman

Qué tal…

Para ejecutar una idea de negocio necesitas ser alguien que “puede funcionar”.

¿A qué me refiero?

Es muy importante que funciones si lo único que tienes hoy es una idea, pero no tienes gorda la cartera para inyectarle dinero a la aceleración de tu negocio.

Y nada más por ese hecho…

Mucha gente a tu alrededor va a “sufrir”

Escucha.

Sobre todo las personas con las que eres más cercano, porque van a resentir un poco o mucho tu aislamiento.

Te van a sentir distante.

Van a resentir la falta de atención que “no les puedes dar”.

La atención que utilizas trabajando y viendo todos los detalles que tu proyecto necesita.

O viendo los asuntos que tú crees que necesita y…

¿Quién va a hacer saltar las alarmas primero?

Tu pareja puede ser la primera en dar señales de molestia… y es algo totalmente normal.

¿Que pasaría si de repente tu pareja te deja de poner toda la atención que solía darte?

¡Por supuesto!

Primero – te vas a confundir.

Vas a empezar a dudar y preguntarte por qué tu pareja no te brinda el tiempo íntimo que acostumbraba darte.

— ¡Dónde carajos está metido!

— ¿Me está engañando con otro/a?

Otra muy buena:

— “Ya no le importo”

¿Qué tal eh? ¿Te ha pasado?

Segundo – te vas a molestar.

Y quizá empieces una etapa de celos y mucho drama de por medio logrando que tus relaciones poco a poco se conviertan en relaciones destructivas para ambas partes.

No solo con la pareja.

La familia también te va a culpar. O por lo menos verte con cara rara… Muchas veces va enmascarado con chantajes, “preocupación” no-legítima y típicos comentarios de que “deberías descansar un poco porque te vas a enfermar”

Cuando en realidad, en el fondo tus familiares, amigos… o te tienen envidia o están reclamando algo que necesitan de ti.

Algunas veces válido, muchas veces no tanto.

Tercero – tus ánimos van a caer y puedes acabar tragándote una amarga depresión que te robará un montón energía… de la que no es fácil recuperarte pronto.

Es común encontrar a estas alturas:

– Peleas con tu familia
– Problemas en el trabajo (el de 9 a 6)
– Divorcios
– Amistades rotas
– Despidos
– Plantas de tu casa muertas
– Mascotas muy descuidadas
– Novias/os celosos
– Salud e higiene personal deficiente
– Deudas económicas y sociales

Pasas de “quiero hacer exitoso mi negocio” a contagiarte del estúpido síndrome de “No puedo, voy a estar ocupado”

Siempre parece que estás ocupado… cosa que tu sabes bien que no es cierto.

Es una mentira que te estás contando todos los putos días para sentirte util, sentirte importante, incluso responsable y con la sensación de que estás avanzando. Lo que honestamente son:

¡Puras tonterías!

Porque en realidad se trata de tu falta de organización.

Se trata de tu ineptitud para lograr más resultados con menos trabajo.

Estás siendo un esclavo de tu pasión, de tu ambición sin piedad. Así que ¡Cuidado! es un demonio al que tienes que expulsar cuanto antes.

Tan solo ponte en el lugar de esas personas importantes en tu vida y vas a poder comprender cual es su sentimiento hacia ti.

Antes de que estas situaciones te consuman a ti y a tu negocio, puedes hacer las cosas diferente y minimizar o evitar por completo discusiones y malos entendidos.

¿Qué opciones hay?

¿Qué puedes hacer para que ni tu emprendimiento ni tus seres queridos “sufran” de deficit de atención?

Recomendación #1 – Necesitas tener la iniciativa.

Anticiparte.

Lo que hay que hacer es hablar seriamente con esas personas que son muy importantes para ti.

Después de todo… todo el sacrificio, trabajo y largas horas de dedicación son para compartir tus resultados… Para ¡Compartir tus victorias con ellos!

¿No es así?

Si no, qué caso tiene.

Además debes ser consciente de que esas personas son parte de tu motivación, son tu motor, una causa, una razón de ser.

¡Son personas con las que quieres compartir la cosecha de tu trabajo!

Recomendación #2 – Ten por seguro que vas a necesitarlos.

Sobre todo en aquellos momentos difíciles, cuando no sientes lo duro sino lo tupido.

Y son ellos en los que te puedes apoyar y recobrar fuerzas y esperanza para seguir adelante.

Así que ya no lo eches a perder, deja de ser y comportarte como un idiota de una buena vez.

Recomendación #3 – Haz lo que tienes que hacer.

Mantente un paso adelante.

Organizate diferente y dedícale tiempo de calidad a esas personas que te importan.

Haz un pequeño plan y procura llevarlo a cabo.

No te des el lujo de decepcionarlos, al contrario, procura mantenerte cerca y cumplir con tus compromisos sociales.

¿Qué pasaría si… le compartes a esa persona importante esto que estás leyendo?

Te apuesto que aunque no te lleguen a comprender al cien por ciento, ten por seguro que esto será un llamado de…

“¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡Estoy lidiando con todo esto y me gustaría decirte que todo lo que hago es para nuestro beneficio! ¿Puedes apoyarme? Realmente te necesito más de lo que te imaginas.”

Mantente alerta.

Y usa lo que tienes… un par de cojones bien puestos y la inteligencia suficiente para ser una persona que puede funcionar.

Que “funciona” a pesar de todo.

Aunque sientas – o en verdad seas – un maldito desastre… Porque déjame decirte un secreto:

TODOS somos disfuncionales

Incluso tu mentor, los empresarios más exitosos y famosos del mundo y toda esa gente a la que envidias.

Piensa en la carrera a largo plazo y procura mantener tus círculos sociales cerca de ti en excelente salud mental, emocional y espiritual.

Y si ya metiste la pata, tragate tu orgullo en este instante y pide perdón.

¡Total… Vale la pena!

No sigas permitiendo que el dinero y la ambición que persigues con tu negocio sea más importante que esa persona que tienes en mente en este momento.

Eso es todo.
Paz y amor.

Sinceramente,
— Julio R. Flores
Consultor de Marketing Directo

www.CustomerMasters.com

P.D.: ¿Qué pasaría si no recibes el apoyo de los que te importan? Haz los pasos que dije arriba y haz un pinche plan.

P.P.D.: Ejecuta ese pinche plan.

P.P.P.D.: Recuerda que no hay proyecto más importante que el del propio ser.